EL VIEJO CÁRDIGAN AZUL DE MI PADRE
Ahora cuelga del respaldo de la silla de cocina
donde siempre me siento, como estuvo colgado
del respaldo de la silla de cocina donde él se sentaba.
Me lo pongo siempre que entro en casa,
como él hacía, pateando el suelo
para quitarme la nieve de las botas.
Me lo pongo y me siento en la penumbra.
Él no habría hecho esto.
El frío baja desmochando desde el hueso de luna del cielo.
Sus normas eran un secreto.
Sin embargo, recuerdo el momento en que supo
que estaba enloqueciendo dentro de sus normas.
Un día me lo encontré en la rampa del garaje.
Llevaba pueso el cárdigan azul con los botones abrochados hasta el cuello.
No era sólo que fuese una tarde calurosa de julio
sino la expresión de su rostro...
igual que un niño al que una vieja tía ha vestido muy de mañana
para un largo viaje
en vagones helados y andenes con viento
se sienta muy derecho al borde de su asiento
mientras las sombras como largos dedos
sobre las balas de heno que pasan ante sus ojos
no dejan de sobresaltarle
porque avanza hacia atrás.
Anne Carson, trad. Jordi Doce
Però ella fa temps que no ho fa, ja no es posa l'abric de pana de beix tres o quatre talles més gran i s'asseu en la cadira quan no pot dormir. L'alleujament ara el busca d'una altra manera perquè l'insomni no és un amic habitual.
Féu tard al tren, corregué per l'andana però ja no el trobà enlloc. Sap que s'hauria assegut al seient on el xiquet s'espanta, on s'avança cap a darrere. I escurça la distància, que són anys, contra el temps.
Me ha gustado y conmovido mucho esta publicación.
ResponEliminaEs bueno avanzar hacia atrás de vez en cuando. Para ciertas cosas sí. Sobre todo para mirarse a sí mismo.
Gracias y un abrazo.
Verónica, este poema és per a commoure's. Buff és uno dels meus preferits del llibre HOMBRES EN SUS HORAS LIBRES...
ResponEliminaM'encanta la imatge del xiquet que s'espanta per això...
Una abraçada